lunes, octubre 13, 2008

¡De fiesta en las fiestas!

Bueno, pues se fue el mes de septiembre y con él se fueron también las fiestas de Ixtepec. Aunque antes hubo cosas interesantes, una fiesta en el marco de nuestras fiestas: esto fue la visita, el 29 de septiembre, del Profesor Bejarano, fundador y dirigente de Izquierda Democrática Nacional (IDN), del PRD y del movimiento nacional por la esperanza, vino con él, la Diputada Federal (por el PRD, por supuesto) en la LX Legislatura, Maricela Contreras Julián, quien actualmente es presidenta de la Comisión de Equidad y Género dentro del Congreso de la Unión. Con este motivo, las tribus oaxaqueñas, invitadas por Nelson, (Consejo ciudadano ixtepecano, Organización política “8 Regiones de Oaxaca”, frente amplio Heberto Castillo, Coordinadora democrática de Pueblos, Frente Único Huautleco, representantes de San Blas Atempa, de Tehuantepec, de Jalapa del marqués, de Unión Hidalgo, etc.) se dieron cita en el salón Kareka de Cd. ixtepec, olvidando diferencias y rencillas internas, en un acto de buena voluntad y gran madurez política que seguramente redundará en beneficio de todas las organizaciones allí representadas y del futuro del partido, de Oaxaca y de nuestro país. Nuestros distinguidos visitantes –René Bejarano y Maricela Contreras- tienen, ambos, una trayectoria impresionante, siempre de lucha y militancia en la izquierda mexicana. Han trabajado tenazmente desde diversas trincheras por ayudar a los demás y con un genuino afán de mejorar las condiciones de vida de este sufrido pueblo de México. ¡Bien por ellos! ¡Adelante! ¡Que el ánimo no decaiga! ¡La democracia y la justicia serán realidad algún día para todos! Por lo menos ellos tienen la satisfacción de saber que están trabajando empecinadamente para lograrlo. Y ojalá cada uno de nosotros aporte su grano de arena para construir el futuro que todos deseamos.
Lo único malo de esta visita es que fue muy corta, llegaron y se fueron el mismo día, precisamente en un día en que Ixtepec se engalana con uno de los eventos más bonitos y significativos de la cultura zapoteca jeromeña. Día de “Tirada de frutas” y de la “Vela” del pueblo. Es una lástima que no hayan podido quedarse a disfrutar de estos dos eventos que, aunque para nosotros ya no suelen ser tan impresionantes (porque estamos acostumbrados a verlos), siempre son una extraordinaria experiencia para las personas que nos visitan de otros estados de la república. Además, el día 30 se llevó a cabo la “Guelaguetza” oaxaqueña organizada por la Dirección de cultura de la Regiduría de Educación Cultura y Ecología que preside Nelson. Evento lucidísimo que es la más bella fiesta oaxaqueña donde estuvieron representadas las ocho regiones de nuestro bello estado, con delegaciones de Huajuapan, Pinotepa nacional, Tuxtepec, Yalala, La sierra, el Valle, la Costa, Huautla de Jiménez y, por supuesto, el Istmo del Tehuantepec, la cintura de nuestra querida república mexicana, a la que eternamente besan dos acéanos. Tierra siempre codiciada por su posición estratégica y que, precisamente por ese potencial estratégico y económico hizo que arribaran un gran número de extranjeros de diversos puntos del orbe, enriqueciendo la cultura zapoteca con aportaciones culturales que han propiciado mestizajes únicos y, aunque aún sigue en peligro de ser “vendida”, ahora a través del famoso Plan Puebla-Panamá, sus pueblos se organizan y luchan manteniendo una aguerrida postura de conciencia y dignidad.

Pues se celebró en Cd. ixtepec EL INCREÍBLE MOSAICO DE LA GUELA
GUETZA, donde se hermanan las diversas etnias del estado, se lucen las lenguas prehispánicas, la danza, la música, la gastronomía, los productos regionales, el color y la gracia que hacen única la cultura de los oaxaqueños, y que se manifiesta con orgullo en esta fiesta multicultural en la cual se festeja, con magnificencia única, el placer de ser y de pertenecer, el orgullo de su etnicidad, y del mestizaje, con sus tradicionales sones, jarabes y fandangos, con su danza y su cultura, con su folclor único, derivado de sus prehispánicas costumbres conservadas desde lejanos tiempos y aderezadas en forma especial con el mestizaje y las adaptaciones seculares. Aquí se manifiesta la alegría costeña en sus famosas “chilenas” con la picardía popular de sus coplas; también se preserva el sentido ritual y místico de los bailes rescatados de tiempos precolombinos, de los pueblos de la Sierra, de las altas cadenas montañosas, del verde Valle, de la azul costa oaxaqueña; de la fértil región del Papaloapan donde la piña abunda y la alegría se desborda en los colores y adornos del huipil tuxtepecano.

Y sin demérito de los demás pueblos de este hermoso estado que es un crisol cultural y étnico, siempre es un orgullo incontenible ver a las tehuanas desfilando, bailando o sólo caminando con ese porte único, de reinas, que tienen nuestras queridas paisanas, desde las abuelas más entrecanas hasta las más inocentes jovencitas. Por supuesto que, cada pueblo tiene sus propias características que lo hacen único e invaluable para los suyos, pero el istmo, y ciudad Ixtepec para mí, es el dueño absoluto de mi corazón.

Bendita tierra istmeña de vientos huracanados y desbordamientos constantes de ríos y de pasiones políticas y de toda índole. Tus hermosas tradiciones y costumbres son motivo de ad-miración permanente de propios y extraños. La belleza de tus trajes; la profusión de colores y texturas que se entremezclan en el traje de gala, que borda sus bellas flores con brillantes hilos de seda que semejan un arcoiris sobre el suave terciopelo, tan suave como el cabello de un bebé.
Los encajes de los olanes y refajos que lucen su blanco esplendente en la interpretación de los sones que se acompañan con el donaire de sus mujeres y la gallardía de sus hombres.
A continuación un poema que brotó de mi corazón nostálgico en los días de hospital, cuando me dolía tanto pensar que quizá no regresaría a mi querido Ixtepec. Hoy lo he concluido... está saliendo del horno apenas!

Bello es Oaxaca
y es bello el Istmo de Tehuantepec,
pero, entre todas estas maravillas,
me quedo siempre con Ixtepec!

¡Ixtepec de gente amable,
dulce presencia en el istmo!
Cómo no habría de quererte
si he comprendido que eres mi destino:

El corazón que late aquí en mi pecho
y el orgullo que alienta mis pisadas.
La sonrisa que acude a mi memoria
y el brillo con que enciendes mi mirada.

Tu gente siempre con afable trato
abre sus puertas para todo el mundo,
para aquellos que buscan sólo un sitio
donde dejar dolores y otras penas,
para el que busca cómo transcurrir la vida
y descansar de su penar, un rato.

Para los nacionales y extranjeros;
para los hijos pródigos que vuelven
a recorrer sus pasos infantiles
y disfrutar del viejo hogar paterno.

Refugio sin igual, edén terreno,
tus mujeres y hombres te atesoran.
¡Ixtepec de mis días y mis noches,
entre todos los lares, el más bueno!

Flor Angélica Octubre 2008

viernes, octubre 10, 2008

Renacer!

Hola amigos y familia toda....Pues aquí estoy de nuevo, (desgraciadamente como al principio de mi experiencia con la apertura de un espacio propio en la red). Me explico: Tengo un blog...y tengo taaanto que contarles que, ¡aún no sé por dónde empiezo!
Pero, como toda historia empieza por el principio, vamos a ver...¿Dónde me quedé la última vez que platiqué con ustedes a través del ciberespacio? ¡Aaah, sí! Les contaba de las expectativas que, ilusa como cualquiera, llegué a tener para mi vida siendo aún muy jovencilla, en esa maravillosa y fútil edad en que uno no sabe bien a bien ni lo que quiere, ni mucho menos lo que le conviene. Pero como -¡afortunadamente! – la vida es más sabia que uno y va acomodando todo en su lugar preciso, los imaginarios juveniles van quedando en un pasado difuso y un tanto ajeno cuando, a la vuelta de los años y de las vicisitudes que conforman, no sólo la cotidianeidad, sino la vida misma ¡la vida REAL! Uno se encuentra envuelto en una vida que (mejor o peor), no se parece mucho a la película que imaginamos y nos hallamos de pronto jugando roles que no pensábamos que nos tocarían y (por lo menos en mi caso), los desempeñamos con un placer inaudito que no nos habrían dado los sueños aquellos ni con una graan imaginación, ya que, lógicamente de pronto me encontré en una película que no era la que yo había creído, con actores que no me había imaginado, en papeles que no pensé que me tocarían nunca y, además... ¡¡Con todos los galardones, estatuillas doradas, premios y demás!!

Pues así les contaba la última vez que nos vimos: Que la vida, en sus locas y enredosas vueltas, suele compensar con creces los sueños extraviados en el diario caminar; y las fantasías creadas en la mocedad suelen derivar en fantásticas realidades que, no por diferentes dejan de ser maravillosas.

Pero esto fue hasta fines del año pasado, para ser exactos, septiembre del 2007. Y el principio del 2008 se puso aún más bizarro. Aquí fue casi como entrar en la cuarta dimensión desconocida. Y de verdad desconocida. Ante extraños síntomas que me aquejaron durante un tiempo, consulté a un neurólogo y éste, luego de un electroencefalograma computarizado y una tomografía axial, me dijo: “Usted tiene un tumor en el lóbulo frontal derecho”. Fue un momento alucinante, no precisamente como si me cayera un rayo sino, más bien, como si todo se hubiera detenido y yo estuviera en otro espacio y otro tiempo escuchando y mirando cómo le daban este diagnóstico a alguien que era y no era yo, al mismo tiempo.
¿Qué se hace a la hora de morir? –preguntaba Rosario Castellanos en uno de sus magníficos poemas.
“Qué se hace a la hora de morir?

¿Se vuelve la cara a la pared?
¿Se agarra por los hombros
al que está cerca y oye?
¿Se echa uno a correr, como el que tiene
las ropas incendiadas, para alcanzar el fin?”
¿Cuál es el rito de esta ceremonia?
¿Quién vela la agonía?
¿Quién estira la sábana?
¿Quién aparta el espejo sin empañar?"
Aunque Rosario Castellanos siempre tuvo respuestas a sus propias preguntas, porque poesía sí era ella y así fue su muerte, hace 34 años: una metáfora incrédula donde "ya no hay sollozo. Nada más que un silencio atroz. Porque lo que sucede no es verdad".
Y yo me preguntaba: ¿Llegó el final? ¿Esto es el fin? ¿De verdad se me acabó el tiempo? ¿Ya no habrá más hijos, esposo, hermanos, padres, amigos? ¿Aquí se acaban las risas, las canciones, las deliciosas charlas con mis hijos y hermanos? ¿las preocupaciones?


Y se me movió el tapete como si de pronto me lo hubieran aventado a las más altas olas de las playas surfistas de Haití o Puerto Escondido.

Y es que uno, simple mortal, se olvida todo el tiempo de su propia mortandad y sentimos que tenemos toodo el tiempo del mundo. ¡Craso error! ¿Gigantesco error! ¿Cómo podemos equivocarnos tanto? Es precisamente nuestra cualidad humana la que nos hace olvidar lo más importante: que tenemos el tiempo contado, que hay un límite y que, a veces, ese límite llega muy pronto...o muy inesperadamente, que nunca es como lo pensamos porque la muerte (salvo en los terribles casos suicidas) no es algo que podamos planear. Y el don de la vida no es un regalo que debamos tirar o desperdiciar porque los costos pueden ser más terribles que los límites que alcance nuestra imaginación. El estigma del suicidio trasciende a las generaciones y deja la sucia marca de la incomprensión y la culpa en los que se quedan; y la cobardía se contagia.

Así que, como ustedes saben, cuando me profundizo en pensamientos extraños, suelo desenlazar en la escritura y, ahora no fue la excepción. Como recuerdan, escribí el cuento que llamé “Deja Vú” (porque uno de mis síntomas fue precisamente los deja vú que estuve padeciendo). Además escribí algunos poemas entre los que ahora rescato “Viendo la negra boca del abismo” , título un tanto tétrico pero, quién podría culparme dadas mis circunstancias del momento. ...les comparto el poema (tal vez después comparta también en este espacio el cuento mencionado... u otro:

VIENDO LA NEGRA BOCA DEL ABISMO

Parada al borde del abismo,
viendo cómo me llama
ese oscuro precipicio
de los sueños de ámbar.

Me detengo y suspiro
pues el aire que empuja
me estimula y excita,
me ha cortado el aliento.

Me da vida y me ahoga,
me rescata y me empuja,
me impele a dar el paso
con el que he de volar
en un instante
de negra eternidad,
anhelada y temida,
rechazada y soñada.

El fin…
o el nuevo inicio,
el bueno, el verdadero,
el que esperamos toda
nuestra vida.

La eternidad, la nada,
no alegría, ni pena, ni dolor,
¡Ay! ¡Nunca más amor!…

Abril/08


Y aún les comparto uno más de mis poemas...

SI BASTARA
Si bastara con mirar
trotar los días
de cigüeña pantanera,
mientras llenas velices
de ilusiones y sueños.

Si bastara con desear
con tanta fuerza
que los ojos te duelan
de mirar qué posible
es lo imposible.

Si bastara con soñar
que eres otro
y tu vida una aventura
que iniciará mañana
con maletas repletas de esperanza.

Entonces,
ese idiota irreverente,
el inasible traicionero
que bulle en las auroras
y el ocaso…
dejaría de ser el intangible
para ser el juguete
de mis sueños.

Fugaz tiempo insolente
que me arrastras
al ignoto final
sin mi consenso.

Insumisa y tenaz
dejo mis huellas.
Como la hierba,
cuya flor de un día
brilla, aroma,
celebra y glorifica
una sola mirada
de la vida,
una sola,
celebérrima vida.

Si tan sólo bastara
¡Ay! Si bastara…
Marzo/08

Ahora, tras haber pasado una de las más extrañas experiencias de mi vida: 3 craneotomías, entre las que estuvo una cirugía de más de diez horas; una convalecencia en la que los peligros de nefastas dimensiones estuvieron presentes cada día. Y esa sensación extraña de ser y de no ser; de estar presente y no en ese cuerpo impotente y expuesto en una fría cama de hospital. Con un deseo inaudito por la vida común, por las trivialidades que le brindan sentido a la existencia: el placer de mirar caer la lluvia, de sentirla en el tacto y el olfato. La urgente, casi viva, necesidad de abrazar y de oler a los que amo. El antojo inaudito por una limonada preparada con cítricos del patio de mi casa. Ver a mis perros y tocar al gato.
Y hasta, sin menoscabo de lo verde que es Chiapas y lo mucho que mi padre ha ensalzado ese verdor, me sentía ansiosa y hasta desesperada por los secos parajes del istmo y sus huizaches; hasta las vacas flacas que vemos a la orilla de los cálidos pueblos cuyos caminos atravesamos siempre que volvemos a la tierra de nuestras maravillas, al rincón más preciado por nosotros en el mundo: A mi querido pueblo de Ixtepec y su gente que no dejaba nunca de llamar a mis hijos y a mi esposo, a mis padres y hermanos, preguntando por mi salud, por mí, por mi persona. Esta gente que amo y siempre extraño: mis paisanos, vecinos, mis amigos; mis compañeros y mis estudiantes, los alumnos de la escuela normal que tantas veces preguntaron por mí, realmente interesados, cariñosos.
Una tarde, ya con 15 días en el hospital, miraba por la ventana cómo la vida proseguía allá fuera, tan cercana y al mismo tiempo tan alejada entonces de mi vida. Los árboles, un parque, la gente caminando, los niños jugando... Le pedí a mi hija papel y pluma y escribí:

Viendo cómo las horas de esta tarde
se deslizan discretas en las sombras
que proyectan el mango y el pistache,
la perfumada acacia
y aquellos gigantescos huanacastles.

Sus ramas con mil hojas renovadas
por la lluvia de ayer en la mañana,
me recuerdan que la vida prosigue
inquieta y triste, maravillosa y dulce,
contrastante de risas y dolores,
de penurias y goces imprevistos.
Mientras yo aquí, acostada,
envidio el gozo sencillo de sentarme
en la banca de aquel parque
y gozar de una fresca limonada,
sin pensar en la muerte y sus enigmas,
en el miedo, el dolor,
o el abandono en que dejamos
siempre a nuestros muertos.
Mayo/08

Y hoy que todo ha pasado y que la lluvia corre constante en nuestras conocidas y queridas calles; me encuentro aquí, revalorando cada minuto que pasa como una perla única y preciosa. Dispuesta a recorrer el agridulce tránsito celeste que es la vida en la “canica azul”. En este paraíso que es La Tierra. No importa el devenir, pues el aquí y ahora es tan maravilloso que pretendo aprovecharlo siendo siempre la mejor en todo.

¡Sólo espero seguir contando con ustedes! See you later!

domingo, septiembre 23, 2007

¡¡Ay la vida, la vidal!

¿ALGUNA VEZ IMAGINARON USTEDES SU VIDA COMO ES AHORA? ¿Así como transcurre en estos precisos momentos?
Si es así…¡Déjenme felicitarlos! Cuentan con especiales dotes de videntes.

Yo no.

Por más que me retuerzo las neuronas buscando en los rincones de mi masa encefálica si alguna vez imaginé que mi vida sería como es ahora…¡¡NO!! ¡¡LO SIENTO!! ¡¡NUNCA LA IMAGINÉ ASÍ!!

Tal vez no tuve mucha imaginación pero, yo creía que iba a ser todo como un romántico cuento de hadas.

A ver, repaso un poco mis pensamientos infantiles y mis sueños adolescentes: En primer lugar creo que mis ilusiones, expectativas y sueños nunca se fueron más allá de los 20 ó 25 años…y eso exagerando un poco porque, cuando uno es muuuuuy joven, definitivamente no piensa en la edad “madura”. Mucho menos en la adultez o en los achaques cotidianos con que vamos a sobrevivir la vejez. Aunque, mucho ojo, todavía me falta un poco para llegar allí…

Pero volvamos a mis ilusos pensamientos de la pubertad, para facilitarles esto, les pongo en rojo mis expectativas y (entre paréntesis en azul mi realidad):

Yo –algún día-, sería la encantadora esposa de alguien y la madre más feliz del mundo que vive siendo adorada por todos cuantos la rodean… (Mmmmm, con ciertas altas y bajas…puedo decir que hasta aquí, con suerte de no sé qué, la vida quiso imitar mis pensamientos, no precisamente en lo de “encantadora” pero sí en lo de adorada…).

Por otra parte, siempre me imaginé como una madre y esposa taaaan dedicada que, incluso antes de casarme y, pos supuesto, ya casada, me compraba recetarios y experimentaba toda clase de guisos, postres y exquisiteces aprendidas de mi madre y mi abuela, en un afán por cumplir con esa visión que tenía de mí misma como la SÚPER MAMÁ. Me imaginaba sirviéndole a mi esposo y mis hijos los platillos más completos y deliciosos del mundo. Siempre halagada por todos por ser una excelente cocinera que nadie podría igualar.
¡¡Qué rollo con mi vida ¿no?!! ¡¡En serio!! ¡¡Miren mis expectativas y mis ilusiones: Servir, servir y servir!! ¡¡Si yo tengo licenciatura, varios diplomados y una maestría!! Si he cursado, diseñado y coordinado toda clase de talleres, proyectos, cursos, etc. y en las evaluaciones al desempeño docente tengo calificaciones ¡¡sobresalientes!! Pero bueno… No cabe duda que, posgrados o no, no somos mas que las hijas de Yocasta… ¡¡Imagino un poco qué me diría Freud si me leyera!!

Y, al respecto puedo evaluarme y sé que no soy mala en la cocina, creo que también ahí me gano una nota sobresaliente y que mis hijos –¡AHORA!- adoran mis platillos…pero… ya no le dedico a la cocina el tiempo que pensaba porque: (1) Fue frustrante, durante la infancia y adolescencia de los hijos, estar taaan pendiente del sabor, el color, el equilibrio y la salud de los alimentos, evitando la repetición de platos en ¡¡un mínimo!! de diez días para procurarles SIEMPRE variedad y gusto. . . y recibir a cambio tantas negativas a comer y reproches sobre “-por qué esto” o “-por qué no como aquello” y tener que explicar, cada vez, las bondades de los alimentos caseros y naturales para convencerlos de comer SANO; 2) Preparar exquisitos postres y que mi esposo no quiera ni probarlos porque es “mucha azúcar”, en cambio se tome cerveza tras cerveza sin pensar en su glucosa o su peso; 3) Que mi esposo encuentre más sabroso cualquier guisado de la calle porque, desgraciadamente, cuando lo comió estaba desfalleciendo de hambre –ya saben lo que dice el dicho popular: la mejor salsa del mundo es el hambre-. Y bueno, pues los años los han cambiado y convencido de mis cualidades de chef pero. . . 4) Ya no tengo tiempo para dedicarle a la cocina…y a veces tampoco tengo ganas…. jajajajajaja) No sé si me río de ellos o de mí…De verdad que me encantaba buscar algo nuevo, delicioso, sano y nutritivo para servirles…aunque debo decir que aún lo hago…ya no a diario…¡Pero lo hago!

Luego, recuerdo que me “veía” a mí misma y a mi familia, viajando y recorriendo los hoteles más lujosos del país y el resto del mundo. Supongo que esto me nacía de mis propias vivencias como hija, ya que mi padre nunca ha podido estar quieto en su casa y, en ese afán suyo de pasear y conocer, siempre jaló con mi mamá y con nosotros y nos hospedó en los mejores sitios de cada lugar que visitamos. Ingenuamente yo creía que la vida era tan fácil como decir: “-Vámonos de viaje. Prepara a los chamacos porque salimos mañana temprano-” Y allá íbamos, con clases o vacaciones, con frío o calor, a la playa o a las ciudades capitales, por una semana completa o sólo un sábado y domingo, nos subíamos al coche y, entre parada y parada para que algún mareado echara las tripas a la orilla de la carretera, llegábamos a Tuxtla, a Oaxaca, a Veracruz, a Tapachula, a la ciudad de México, a Acapulco, a Puerto Madero o al lugar que se le ocurriera a mi papá.

Bueno, pues la condenada realidad se encarga de restregarle a uno en la cara que eso sólo lo hace un señor ganadero que tiene tres ranchos que suman más de 300 hectáreas cuadradas y que vende quién sabe cuántos cientos de cabezas de ganado al año. (Así que esto también se me ha cumplido en parte…sólo le quitamos lo de los hoteles lujosos, lo del “resto del mundo” y lo del esposo que dispone viajes cada dos por tres: …a mi esposo no le gusta viajar…y las salidas… las disponemos mis hijos y yo en razón a nuestras vacaciones y nuestro presupuesto. Definitivamente no es lo mismo ser ganadero que una simple maestra universitaria).

Y pues, me imaginaba a mí misma como una señora joven (muuuy joven), bella, admirada, discreta, inteligente y amada. Creo que, si no contamos el aspecto romántico de mis ilusiones acerca de que mi príncipe azul y yo nos íbamos a conocer, nos íbamos a mirar y a saber al instante que éramos el uno para el otro y, desde ese momento nos amaríamos hasta que el corazón nos doliera de tanto sentimiento guardado en él…Sin envejecer nunca, siendo eternamente bellos, esbeltos, flexibles…¡Ay Dios! ¡Vana ilusión! Como dijera Rubén Darío: ¡Juventud divino tesoro, ya te vas para no volver…cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer! Pues de verdad que NUNCA ME IMAGINÉ MI VIDA MÁS ALLÁ DE ESTOS “DETALLITOS”.

La cotidianeidad de la vida adulta era un pasaje no sólo inimaginado, sino además inaccesible, porque ¿Quién experimenta en cabeza ajena? Vemos a los adultos (o ahora ya a los adultos mayores) y NO NOS IMAGINAMOS llegar a estar o a ser como ellos. ¡¡Sólo imaginamos lo bello, lo ideal, lo soñado!!

Como cuando R y yo, aún púberes, soñábamos con vivir grandes y emocionantes aventuras en los sitios más excitantes del mundo: Egipto, Rusia, Estambul, la lejana China, las Polinesias. Todo lo extraordinario e inquietante nos sucedería, las maravillas del mundo nos estaban esperando, seríamos ricas, muy ricas; famosas, tan famosas y admiradas y bellas como la mítica Marilyn Monroe, como la bellísima Ava Gadner de la Metro Goldwyn Mayer y, como cereza del pastel, los príncipes más nobles y cotizados se pondrían a nuestros pies y nos casaríamos, enamoradísimas, con alguno de ellos y viviríamos en un ensoñador y lejano palacio lleno de lujos y alegría, felices hasta el fin de los tiempos…¡¡Sueños de niñas!! Luego se encuentra uno con que los príncipes aún son sapos cuyo proceso se estancó, se apelmazó, se “apaló” como esa fruta que se cae del árbol y nunca madura… y aún así una se enamora perdidamente de ellos y sólo ve la capa dorada que les cubre la espalda y los ama y los adora y no podemos vivir sin ellos porque el amor tapa y maquilla todos los defectos con los colores más maravillosos del universo.

Entonces, cuando uno entra a la “cuarentena” y avanza sobre esas movedizas y traicioneras arenas que se lo tragan todo, mira en retrospectiva y…REALMENTE SORPRENDE LO QUE NOS HACE LA VIDA. Nos lleva por caminos insospechados –que no necesariamente son malos-, pero nos va arrimando hacia esquinas que no creímos que existieran, nos cambia las expectativas, nos enfrenta con nosotros mismos, nos transforma las ingenuas ilusiones en certidumbres más terrenas, nos “baja de las nubes” en que andábamos y nos muestra la cara de la vida real. Ésa, la REAL, la que tiene altas y bajas, luces y sombras, tristezas y depresiones; frustraciones, pérdidas, infortunios, corajes, envidias, maledicencias, chismes, enfermedades, achaques, padecimientos crónicos, pero también felicidades inesperadas, grandes, pequeñas, casi insignificantes y algunas espectaculares, magníficas, grandiosas, inenarrables…que sólo vemos cuando la madurez emocional y física nos alcanza.

A veces me lamento mucho de la pérdida de mi flexibilidad, de mi esbeltez ya ida hace tanto, de mi metabolismo tan lento que NO ME AYUDA PARA NADA…y de tantos detalles que NUNCA IMAGINÉ EN MI VIDA DIARIA. Pero más que nada lamento la pérdida de mi capacidad visual –“vista cansada” le llaman los médicos- y, en lugar de los maravillosos tesoros que en mi infancia imaginé llenando mi palacio, ahora tengo lentes por todas partes, mi necesidad de leer ha vuelto los lentes una obsesión en mi vida ¿Quién pensó en lentes que no fueran glamour como los de Jackie, los de Grace Kelly o los de su hija Carolina? Pues ahora casi los compro por docena, porque los tengo en mi tocador, en el librero junto al teléfono de la sala, en el escritorio de mi computadora, en la cocina, en mi portafolios de la escuela, en la guantera del coche, en la camioneta…porque, aunque no lo crean, suele sucederme que, ya en algún sitio, me urge leer algo (un mensaje en mi celular por ejemplo) ¡¡Y NO LLEVO LENTES EN LA BOLSA DE MANO!! ¡Qué maldita frustración no poder leer siquiera la agenda de mi cel para marcarle a alguien en una emergencia!

Pero…ASÍ ES LA VIDA REAL, por lo menos la mía, quizá la de la princesa de Mónaco no sea igual…aunque no creo que sea mejor que la mía, porque definitivamente he encontrado otros tesoros y otras aventuras fascinantes.

Por ejemplo: Quién me iba a decir que una de mis felices aventuras en esta cercanía a mi medio siglo de vida, sería salir de viaje con mis padres. ¡Ah! Cómo disfruto viajar con mi papá y mi mamá, conversar con ellos durante horas, disfrutar juntos el paisaje en cada recorrido, poder llevar con nosotros a alguno de mis hijos y ver qué bien se entienden con sus abuelos. ¡Oh Dios! ¡Cuánto agradezco por la oportunidad de vivir estos momentos QUE NUNCA IMAGINÉ ANTES que iban a hacerme tan feliz.

O salir de paseo con alguna amiga o novia de mis muchachos. Contagiarme de su entusiasmo por la vida, ver –maravillada- el amor que se profesan, escuchar sus planes, sus expectativas de vida, recordarme a mí misma en sus ilusiones y esperanzas, verme retratada –o completamente contrastada- en su forma de ver el mundo.

Caminar por las tardes con mi Dido, sentir cómo me quiere esta Gran Danesa bellísima, cómo me protege y va pendiente de mí en todo el recorrido. Sacar a sus cachorros a correr al parque -ésa extensión de mi patio que está frente a la casa- y disfrutar su cálida compañía por unos minutos cada tarde. Acariciar la sedosa piel de mi gata Nina, sentir su ronroneo relajante cuando llega a echar su tibieza junto mí y la ciega confianza con que se deja tocar, cargar, manipular.

Salir al patio y ver la magnánima naturaleza en mis árboles y flores, en la abundancia de frutos con que el creador nos bendice, sentir la paz que se respira a la sombra de las verdes copas de las guayas, del mango, del vuelo incesante de las avecillas que se acercan a picotear los frutos, las mariposas, los zanates, algún colibrí, un azulejo, un petirrojo, las mínimas tortolitas, los ruidosos chacas, como le dicen los paisanos en zapoteco al pájaro carpintero y los gritones chituguíes; descubrir el momento en que alguna iguana desciende la barda desde el terreno vecino para comer del alimento de las ponedoras en el gallinerito, al fondo del patio. Ver cómo sale Clementina –la tortuga- de su jardinera y se acerca a comer pedigreé del traste de los perros, sin que le importe mucho que digamos los ladridos y las patazas de Bobby o de Fido que la tocan con la curiosidad propia de los cachorros.

Nunca disfruté tanto de la magnificencia de nuestro entorno que ahora, que soy consciente de cuánto daño le hemos hecho a nuestra isla llamada “Tierra”.

Vivir el trabajo en las aulas con pasión porque siento la “vibra” de los alumnos, su aún cercana adolescencia me contagia de juventud, me mantiene el ánimo elevado, su trasformación en las aulas me hace sentir satisfecha, siento que soy parte de ese proceso, sus frases pidiéndome para más clases, para otras materias, para que trabaje más tiempo con ellos, me motiva, me alienta, me vivifica, me convence de que contribuyo a mejorar su visión del mundo, me hace esforzarme por ser cada día mejor en mi quehacer educativo, siento que mi labor VALE LA PENA. Que mi trabajo es valioso.

De verdad que todas estas cosas son aventuras maravillosas que vivimos los seres comunes en los cotidianos palacios de la simple y real vida diaria. Como las aventuras emocionantes y emocionales que me hacen vivir los libros, MIS LIBROS, mis autores favoritos, los clásicos, los nuevos…los novatos, los consagrados, Cervantes, Homero, Virgilio. Las obras dramáticas, Shakespeare, Lorca, las tragedias griegas, Esquilo, Sófocles, Eurípides; los poetas, los ensayistas, los académicos. Mundos fascinantes y extraordinarios como lámparas mágicas que, al frotarlas con la yema de los dedos, nos transforman, nos transportan, nos hacen vivir tantas vidas que una sola vida nuestra no alcanzaría para tanto.


Y luego tengo la música…¡¡LA MÚSICA EN TODOS SUS GÉNEROS Y CORRIENTES!!

La clásica que aprendí a disfrutar con mi madre en la tierna infancia, la que tocaba mi abuelita en el piano de la iglesia nazarena, la que me han enseñado a disfrutar mis hijos, el rock latino, los grupos ingleses, la música pop, Joaquín Sabina ¡Único! La que me enamoró en la voz y las manos de músico de mi esposo: Serrat, la nueva trova, la música de protesta, el bossa nova, la samba, la salsa, el jazz, la música de las grandes bandas, el swing, el boggie; la música tradicional de los istmeños, los sones y los danzones; la cumbia, el merengue, el cha cha chá, el mambo, las bandas norteñas ¡¡las rancheras!! Disfruto la música –de todo tipo- en cualquier momento de mi vida. Creo que, con eso de que mi abuelita tocaba tantos instrumentos y mi mamá siempre nos cantó, he tenido la suerte de estar siempre acompañada de música. Y, como si no fuera suficiente... ¡Me casé con un músico! A veces le llevo a mis alumnos selectas piezas de música clásica y me ponen cara de aburrimiento pero, una vez que las escuchan, las identifican –han acompañado tantas caricaturas- hasta se sorprenden de disfrutarlas.

¡En fin! ¡Hay tanto en esta vida para gozar con todos los sentidos! Mis amorosos padres y sus consejos siempre sabios. La voz de mis queridas hermanas: Mi R, tan noble y tan amada, L, tan talentosa y dedicada a lo suyo, tan valiente. Be y Yu, tan atentas, tan cariñosas, tan pendientes de mamá y papá, tan valiosas, cómo le agradezco a Dios por ellas; G. a la que menos veo pero que tengo presente siempre en mis oraciones. La N. la más valiente de todas, la más fiel, la más justa y recta. La pequeña I., quién se iba a imaginar que sería tan excelente madre! Mis hermanos, con los que he vivido años increíbles. Mis queridos cuñados y cuñadas, personas tan buenas, tan amables, tan adaptados a nosotros. Mis amados sobrinos y, mejor aún, mis sobrinas, el batallón de mi orgullo femenino. ¡Oh Dios mío! ¡Cuánta riqueza nos has dado! ¡Qué fortuna invaluable poseemos!

Y lo mejor de todo: mis niños, mis muchachos, el tesoro más grande que me dio la vida, la aventura más maravillosa, el viaje más extraordinario de todos los imaginables y fantásticos viajes de la infancia. Si nosotras un día pensamos que recorreríamos el Missisipi con Tom y Huck viviendo emocionantes sucesos, que seríamos como Robinson Crusoe creando un nuevo mundo a nuestro entero gusto; si resolveríamos los crímenes más extraños junto a Sherlock y Watson, si viviríamos los dramas más apasionantes que se pudieran imaginar las hermanas Brontë; si la vida sería una aventura permanente plagada de peligros, intrigas y amor como para Cosette y su padre Jean Valjean, como para Paris y Helena, como para Eneas y Dido, como para Ulises y Penélope, como para el mismísimo Zeus y Hera o hasta para el solitario capitán Nemo…

Así ha sido mi vida como madre de una niña y dos varones. Alucinante, apasionada, por momentos dramática, llena de emociones y sentimientos que van desde la más dulce ternura hasta el amor más fecundo e insondable, pasando por todos los matices que se puedan imaginar, orgullo, pasión por la vida, preocupación por la muerte, deseos, celos, admiración, cariño, entrega, abnegación, frustración, coraje, incondicionalidad y todo lo que nos hace humanos y nos impulsa a vivir.

Definitivamente esta no es la vida que esperaba vivir. ¡¡ES MEJOR!! ¡Viva la vida real! ¡Tan valiosa, tan increíble, tan apasionante, tan llena de aventuras que supera todas las fantasías que la imaginación pueda crear! ¡DISFRÚTENLA! Como yo…

23 de septiembre de 2007.

domingo, junio 24, 2007

¡Y bueeeeeeeeenooooo...así es la vida!

23 DE JUNIO DE 2007.
Voy a cumplir años mañana . . . ¡¡Aaaaaayyyyy Zandungaaa!! ¡¡Ayayayayyyyy!!

Ni modo... Hacernos viejos es la única forma de seguir viviendo . . . La opción es . . . ser vampiro. ¿No?
Sólo que la sangre no se me hace apetitosa. ¡Vaya, ni siquiera me gusta un filete "tierno"! ¡¡Prefiero que al cortarlo no tenga sanguaza!! ¡Qué asco! Es más...entre un plato de carne y unos buenos champiñones al ajillo...prefiero los hongos!! ¡¡SIEMPRE!!
O una quesadilla de flor de calabaza, quizá un delirico chop suey o un chao min, o unas deliciosas rajas de chile poblano con maíz desgranado, media crema y un poquitillo -muy poquitillo- de pechuga de pollo deshebrada... o alguna otra cosilla que no tenga mucha carne, cuyo ingrediente principal sea cualquieeeeer verdura y sólo contenga unas cuantas hebritas de carne.

Por supuesto que a mi abuela y a mi madre esto que digo ¡¡¡no les haría ninguna gracia!!!
Se pasaron mi infancia-adolescencia-juventud sirviéndonos espléndidas comidas de cuatro tiempos: (¡Oh mi Dios! Yo aún no dejo de preguntarme cómo le hacían para atendernos a tantos al mismo tiempo si fuimos 12 hermanos y siempre comimos todos juntos y éramos atendidos con una eficiencia que ya la han de desear mis tres hijos) 1)Sopa; 2)guisado de CARNE con su 3)correspondiente acompañante (arroz-puré-frijolitos-molotes de plátano rellenos de queso, tortitas de yuca o lo que se les ocurriera) y su infaltable guarnición de verduras -crudas o cocidas-, cuya variedad sólo se limitaba por la imaginación interminable de estas dos mujeres increíbles)
Y 4)el prometido postre cotidiano que -¡Oh mi Dios! Era siempre un delicia casera preparada de la manera más tradicional posible, con ingredientes naturales y el inconfundible, profesional y siempre magistral toque de mi abuelita Eme: Arroz con leche y pasitas, Natilla con nueces, buñuelos, jericalla, dulce de camote con piña, donas, churros nevados de azúcar y canela en polvo, crujientes hojuelas bañadas de jarabe de granadina, dulce de tejocote, jalea, ates de todos los sabores y colores de un sarape mexicano, cajeta -casera por supuesto-con pan de caja, galletas de jengibre, manzanas, duraznos y/o peras en almíbar.
Y, para los adultos 5) el cafecito que perfumaba la cocina y el comedor y remataba excelentemente la comida mientras nosotros tomábamos espléndidas y refrescantes bebidas de frutas de todos los colores habidos en el reino vegetal. A veces, incluso, nos compartían copitas de rompope que nos hacían sentir muuy "mundanas".

A R. y a mí nos encantaba que nos lo sirvieran en las tacitas de té de la vitrina de mami, su finísima porcelana con sus filos dorados o plateados, nos hacía sentirnos como un par de chicas cosmopolitas que -calzadas con las mejores zapatillas de mami- cruzábamos las enclenques piernas infantiles, nos mecíamos en los sillones del corredor y, levantando el dedo meñique bebíamos a pequeños sorbos nuestro rompopito mientras conversábamos sobre el último viaje familiar al mar, a Tapachula, Oaxaca, Tuxtla, México, Veracruz o donde fuera; sobre los libros que estábamos leyendo, sobre las amigas de la escuela, sobre algún niño que me tuviera fascinada en esos días o sobre la personalidad que adoptaríamos en nuestro próximo juego:
-"Vamos a ser dos agentes secretas que investigan los crímenes de Jack el destripador",
-"Sí, yo voy a ser Lorena Taylor en mi personalidad secreta";
-"Y yo seré Samarkanda Taylor".
-"Pero no diremos nuestros nombres a nadie".
-"¡¡Claro que no!!
Y sólo Beto supo (aunque no creo que lo recuerde) que, cuando investigábamos vestidas con nuestros propios pantalones y los sacos y corbatas de los trajes de papino, es porque no éramos nosotras las de siempre ¡¡Éramos LAS HERMANAS TAYLOR!!.
Y de algo servió leer tan pequeñas toda la colección de "Las aventuras de Sherlock Holmes" y las de "Tom Sawyer detective", porque le dimos vuelo a la hilacha con una imaginación incansable que extendía el juego por días y semanas y que, con los correspondientes intermedios e interrupciones que los demás juegos nos permitían, duró años, casi hasta que empezamos a vestir medias y ponernos rímel.
De vez en cuando, a lo largo de la infancia, la pubertad y todavía algo de la adolescencia, nuestras personalidades secretas volvían a la carga con toda la fuerza de nuestra imaginación plagada del contenido de taaaaantooos libros compartidos en esos años imborrables: novelas, cuentos, biografías e historias de la vida real que -¡Oh benditos tiempos!- suplieron la ausencia de la televisión dotándonas de la gracia divina, de una creatividad indomable, una fantasía desbordada y una implacable imaginación que luego nos ha servido para dar las mejores clases del mundo (R. con su formación pedagógica y yo con mi perfil en literatura).
¡Aayy! Aquellas funciones de teatro que organizábamos nos dejaban exhaustas con los preparativos tan meticulosos que nos llevaba días montar un espectáculo.
Desde preparar la tarima, el "foro" sobre el que actuaríamos bailando, cantando, cancaneando (¡sí! ¡Bailábamos can can con el famosísismo tema de Orfeo en los infiernos de Offenbach!); ensayar los pasos y la coreografía, escoger el vestuario, acomodar los asientos del "público"; elegir la música, lo bueno que la música abundaba porque mami era una fanática de la música clásica, de la música instrumental, de los bellísimos temas de películas como el tema de Lara, de Dr. Zhivago; La calle, o La Strada con Anthony Quinn; Sobre el arecoiris, de El mago de Oz; Tema de éxodo, de Los 10 mandamientos; Candilejas, Laura y un montón más que, en álbumes de 8 ó 10 discos gruesototes, de acetato, se apilaban sobre la consola mientras elegíamos. Y como mami un tiempo hasta fue fan de ¡¡los beatles!! pues teníamos también música "moderna" para elegir ¡¡Qué rollo!! ¿No?
En alguna ocasión nos quedamos con un disco de Sarita Montiel donde cantaba una pieza llamada "Polichinela", que nosotras adaptamos a nuestro baile cancanero y con la que, en cada "cata cata pun, cata pun con candela", nos levantábamos las faldas y mostrábamos las medias caladas que nos habíamos puesto para ejecutar el bailecito ése. Abuelita, mami, las muchachas que ayudaban en la casa y tooodoos los hermanitos nos aplaudían como el público más fiel y entusiasta que haya visto teatro alguno.
Esto era en los días calmos. Porque en días de pandillas -como le llamábamos ingenuamente al grupo de amigos y vecinos con quienes se compartían los juegos organizados- había torneos de canicas, de trompos, de yo-yos, de quemados, de hoyito (se escarban "medios hoyitos" en la tierra, tantos como jugadores participen, se pinta una raya desde la cual vamos "tirando" por turnos una pelota del tamaño de la palma de la mano, que cabe perfectamente en los hoyos que están numerados -cada número corresponde a un jugador-, si la pelota entra en tu número la recoges al instante y te lanzas a perseguir a los demás que ya salieron volando como delincuentes en fuga. Debes darle a alguien con la pelota o acumularás un huevito-piedrita en tu hoyo. Al acumular 3 te paran junto a una pared y te "fusilan" con la misma pelota.
También jugábamos encantados, roña, escondite, stop, al patio de mi casa, a la rueda de San Miguel, a mecernos en los columpios (siempre hubo columpios caseros en el patio), a "me regala un cigarrito" que era parecido a la roña pero con bases múltiples; a la roña-escondite que se juega con una lata y que, no sé por qué siempre se jugaba de noche, a Doña Blanca está cubierta de pilares de oro y plata, a los padres de San Francisco, Juan pirulero, las estatuas de marfil, a la víbora de la mar.
Con las niñas jugamos matatena, "pobrecita huerfanita", "al din don de la dina dina danza", "hilitos, hilitos de oro", "mambrú se fue a la guerra", "échenle sal, quién te picó", "chile, tomate o cebolla", "abuelita se quemó el atole", "tan, tan quién es, la vieja inés", "el lobo: jugaremos en el bosque mientras el lobo no está...".
A veces nos daba la fiebre de la cuerda, entonces brincábamos mañana tarde y noche. Solas, en pareja, con todos los hermanos, con las amigas/os, en el patio, en el parque, en el corredor, en la escuela...
Todos estos juegos organizados eran por temporadas, algo así como lo que estaba de moda. Duraban semanas, por supuesto.
También, con los hermanos y amiguitas más cercanas, nos daba por jugar a la casita y la armábamos con sábanas y cajas y todo lo que nos dejaran usar, entonces éramos un par de señoras amigas que, acompañadas de sus hijas-muñecas se visitaban unas a otras y tomaban el té juntas; o éramos una familia haciendo la comida y toda la rutina diaria de un hogar estándar.
Por supuesto que éste también era de los juegos que duraban varios días. Los sicólogos afirman que los juegos de roles son una etapa importante en el desarrollo evolutivo del niño. (¡Ooohh!).
Por las noches nos entreteníamos principalmente con juegos de mesa: lotería mexicana, las famosas "Pulgas", Basta, Serpientes y escaleras, Oca, Damas chinas, Damas españolas, El coyote y las gallinas, Barajas españolas con las que jugamos "nadie sabe para quién trabaja", "burro empachado", "conquián" y muchos otros que ya no recuerdo bien. Sólo me queda la sensación de días eternos en los que el tiempo alcanzaba para tooodooo.

Íbamos al mercado después del desayuno R. y yo solas o con mamá, ayudábamos un poco en algunas cositas de la casa y luego, si no estábamos en esos momentos metidos en algún juego especial de esos de varios días, leíamos un rato, cada uno su libro que, por supuesto, luego intercambiábamos.
Normalmente, luego de leer algo emocionate -¡¡y los clásicos infantiles y juveniles siempre lo eran!!-, nos daba por imitar lo leído, de tal forma que, si la lectura había sido de los 3 mosqueteros o el Conde de Montecristo, enseguida nos convertíamos en espadachines todos. Después de comer salíamos a mecernos a las hamacas al corredor, o a los columpios al patio a cantar a voz en cuello todo lo que estaba de moda en la radio o las canciones de cri cri de nuestros discos y de la memoria de mami.
Íbamos al río con D, B y J, jugábamos Stop en el patio, en el patio mismo asábamos grandes trozos de queso que compartíamos con los vecinos que venían a jugar, íbamos al parque a manejar bicicleta, ayudábamos a barrer el patio o regar las plantas del jardín de abuelita Eme, cenábamos las delicias que se preparaban para el caso y leíamos la biblia con toda la familia, luego todavía daba tiempo de jugar un rato al escondite o al encantado y nos acostábamos felices y aún llenas de energía a contarnos cuentos que, o leíamos o se los inventaba la R. especialmente para ella, para L y para mí.
Es obvio que, con una rutina así, no había ningún niño obeso. No recuerdo y por más que reviso en las fotos escolares, no encuentro a nadie que haya estado pasado de peso en esos tiempos. No había sedentarismo, todo era movimiento, actividad, vigor, entusiasmo.
¡Ay Dios! Es que fueron tantos y tantos juegos que, de verdad, al ver cuánto tiempo se le dedica actualmente a la televisión, los videojuegos, las películas de DVD, las computadoras y demás, pienso si lo que se ha ganado con tanta tecnología vale la pena por lo que se ha perdido en creatividad, espontaneidad, imaginación, dinamismo, energía, fantasía, ilusiones, quimeras y sueños tejidos al crear un juego, una diversión, un entretenimiento infantil que llenaba la vida y hacía crecer la visión, los sentimientos, las experiencias, la conciencia, el ser mismo.
Y no es que de plano no viéramos tele nunca, a veces veíamos las caricaturas de la tarde "Aventuras en el año 5000", que era un mosaico de Hi-man y otras más como Bugs Bunny y el pájaro loco, la vieja serie de Batman y Robin. Veíamos historias de Alfred Hitchcock; la dimensión desconocida, Perdidos en el espacio, Viaje a las estrellas, Flipper, Daktari...en fin, no absorbían nuestra vida, mucho menos nuestras mentes. Había más vuelo y amplitud de la imaginación en los libros: El maravilloso viaje de Nils Jolgerson, 20,000 leguas de viaje submarino, Viaje al centro de la tierra, Gulliver en el país de los gigantes o con los liliputienses . . . uuuuuffffffffff.
¡Ay bella infancia tan ida! ¡Cuánto diera por capturarte en un frasquito como una esencia exótica, la más olorosa y cotizada, la más deseada y la más querida...y sacarte en las fechas especiales para llenarme el cuerpo con tus días ya idos pero no olvidados: un toquecito atrás de cada oreja, uno en cada muñeca, otro en el pecho, en el pliegue del brazo y, al final, lanzar un toque al aire para que mis cabellos capturen una brizna feliz de infante esencia. Y caminar con tu fragancia a cuestas para vivir en serio la nostalgia de ti, de las risas sin fin, de los silencios afines y las miradas cómplices, de los juegos que ensayan a la vida pero tienen la ligereza de ser un simulacro que se acaba ¡¡cuando tú lo quieras!! Cuando te aburres de ser mamá o papá, de ser el héroe o el villano cruel, de ser la bruja de la historia negra, de ser el caballero que rescata a todos.
Y vuelves a ser tú, un simple niño que sólo desea un abrazo-consuelo, un beso-sanador, un vaso redentor de blanca leche. . .
Yo volvería feliz a vivir cada día de mi infancia.
También mi adolescencia enamorada. ¡Aaaaahhh cuántas veces me enamoré! ¡Y en cada una creí que era amor eterno!
¡Hasta que conocí el amor grande, tal vez no eterno sino muy terreno y entonces me di cuenta que los otros eran PIRITA!*

Supongo que, como todo en la vida, en mi infancia y adolescencia hubo momentos buenos y malos...
¡Lo siento! ¡No recuerdo los malos! ¡
¡Es que los buenos fueron taaaaaan buenos . . . que me quedo con ellos!!

Ahora un poema que tiene que ver con lo que se ha ido, con la nostalgia... sed benévolos, condescendientes...sale?

¿ADÓNDE VAN LOS BESOS?
¿Adónde van los besos
que no he dado?
Las caricias sin tiempo
que soñaba
en la quemante
adolescencia,
adónde se han perdido
titubeantes.

¿Es la brisa estival
que marchita
jazmines incipientes?
¿O la dorada arena
de esa playa
que devoró nuestra
ilusión demente?

Los besos de algodón,
de lilas y fragantes
azucenas.
Los de incendio y ceguera…
Los del adiós,
de otoño,
los de aquella rivera
¿Dónde han ido?

Insensata mi boca
los añora,
mi loco desamparo
los requiere,
el calendario
que me encarna
los evoca tarde a tarde,
poro a poro.

Cruel batalla del tiempo
y el fracaso,
del adiós y la duda,
de la ley más violenta.

De mi mapa de flores
y remiendos
que los alisios templan
en estas madrugadas
del verano.

Besos de oro,
dulces y dolientes
como el amor sin fin
de los muchachos.

Como el fuego
que todo lo consume.

Como tu vida,
atada inapelable y fiel
al nacarado traje
que reviste mi ser
y que deslumbra
tus noches en mi cama.
ABRIL 2007
*PIRITA Es un mineral brillante de color amarillo oro (sulfuro de hierro), también conocido como "el oro de tontos" o "falso oro".

lunes, junio 11, 2007

¡¡VISITAMOS MUSEOS Y UNA ESCUELA INCREÍBLE!!



Pues sí, me fui con 3 grupos de alumnos a la Cd. de México, al D.F., al defito, al defectuoso, a Chilangolandia, a Mexicalpan de las tunas, en fin...cómo usted guste decirle.

Al principio nos pareció algo así como nuestra peor pesadilla en la calle del infierno: Nuestros choferes (a quienes pagamos $750.00 diarios) neuróticos, histéricos, irascibles, voluntariosos, tacaños con sus viáticos, todo el tiempo procurando no gastar en lo más mínimo (¡¡en sus propias comidas y hospedajes!!), resistiéndose a hacer los movimientos que requeríamos para trasladarnos de un lugar a otro, etc.

Además el tráfico insoportable, el clima horrendo, la gente indiferente y totalmente fría, la comida mala, el trato peor, el humo y el ruido intolerables, la cantidad de automóviles enloquecedora, las distancias desquiciantes, los tiempos para llegar A CUALQUIER LADO ¡¡insufribles!!

Y sin embargo...

Sí, sin embargo fue bueno, muy bueno!! Fue un viaje cansado, el autobús escolar es terriblemente incómodo, la compañía era un tanto alborotadora, indisciplinada, rumiante y, por momentos, quejumbrosa como un viejo portón costeño con salitre y herrumbre del siglo XIX. Pero en los momentos álgidos no había nadie mejor para ayudarme a levantar los ánimos y mirar el vaso medio lleno ¡¡y de limonada!! que mis jóvenes alumnos tan alegres, tan bailadores, tan bromistas, tan entusiastas, tan risueños, tan, tan, tan, ¡¡jóvenes!! ¡Qué otra cosa podría decirse de ellos que los describa mejor! ¡Simplemente son jóvenes!

Y aunque al inicio parecían aburrirse con los sitios históricos visitados: Palacio Nacional, las ruinas del Templo Mayor, su museo, la Catedral, el Zócalo, la Alameda... Poco a poco los fui viendo tomar interés en los relatos de los guías que, tan amablemente, nos proporcionó la Directora de Desarrollo Delegacional de la Deleg. Benito Juárez, Profra. Ma. del Pilar Flores Cano y su colaboradora, la C. Martha Luz Hernández Ramírez, a quienes les debemos un profundo agradecimiento por todas sus atenciones para con nosotros.


Para el 2º día, que salimos del D.F. para visitar las pirámides de Teotihuacan, su mirada empezaba a cambiar, sus mentes también -¡espero!-. Su rencor hacia los conquistadores comenzó a manifestarse en sus comentarios y su orgullo de mexicas, zapotecas, mixes, huaves, mixtecos y demás, se dejó entrever en el acerado brillo de sus oscuras pupilas: -¡Profa! ¿Por qué tuvieron que venir a conquistarnos? ¡Si éramos una raza con una cultura más avanzada que las que había en el viejo mundo hasta entonces!-



Los días pasaron y visitamos el museo UNIVERSUM en Ciudad Universitaria, una maravilla donde reinan las ciencias. La fresca libertad que se respira en los jardines y pasillos de Ciudad Universitaria, los famosos murales, la hemeroteca, la biblioteca, el conocimiento, la historia, el arte, la cultura, las investigaciones y proyectos de todo tipo, las diversas facultades con su singular estilo cada una ¡Toda una riqueza capaz de henchir nuestras mentes y corazones, de hacer saltar las fibras de nuestro ser con el orgullo por la máxima Casa de estudios de todos los mexicanos! ¡Lástima que no pudimos ponerle la cereza al pastel visitando el Estadio olímpico universitario! ¡El Estadio Puma! ¡¡Grrrruarrr!! Donde nuestros felinos consentidos sacan la garra en cada partido. Por cierto, cerca de C.U, hay un espectacular que anuncia con orgullo: "Usted está entrando a territorio PUMA" y se ve, por supuesto, un logo gigante de los pumas. Luego vemos un Pumabus, esos autobuses ecológicos que transportan gratuitamente a todos por C.U. ¡Ah! ¡Qué grandioso espacio mexicano! ¡Nada que ver con Tecnológicos de Monterrey, La Salles, Udlas, ni Iberos!

Pues toooodooooosss los museos y sitios históricos que visitamos con los muchachos fueron significativos para el reencuentro con nuestras raíces: Teotihuacan, Acolman, el Palacio Nacional, las ruinas y el Museo del Templo Mayor, la Catedral, la Alameda, Bellas Artes, el Sanborn's de los azulejos, el edificio de correos, la Zona rosa, la Casa azul de Coyoacán donde Frida Kahlo nació, vivió tan intensamente sus amores y pasiones y donde murió el 13 de julio de 1954; el exquisito y sorprendente Museo Dolores Olmedo en Xochimilco, la generosidad incomparable de esta mujer que donó su tesoro al pueblo de México, para que TODOS podamos disfrutarlo. ¡Y vaya que lo hicimos!





¡Qué sitio tan bello esta ex hacienda de La Noria! ¡Tan plácido! ¡Tan relajante! ¡Tan verde y tan hermoso! ¡Cuánto arte, historia y cultura nos contempla en cada sala, cada pasillo, cada jardín! ¡Cuánta armonía en los objetos, los adornos, los árboles, las flores, los macizos de las hortensias como acuarelas pasteles, las puritanas magnolias, las vibrantes buganvilias, los míticos xoloscuintles, los espléndidos pavos reales, los cisnes, patos, gansos, las provocadoras esculturas en todos los espacios imaginables, la piedra volcánica dando una indestructible sensación de eternidad y el relajante verde que lo enmarca todo como una corona natural, única, irreemplazable.


Y saliendo de aquí nos fuimos a navegar por las chinampas en nuestras alegres y colorinas trajineras donde -¡Juventud divino tesoro!- los muchachos cantaron y bailaron con los mariachis, de trajinera a trajinera, vimos turistas japoneses y europeos que nos gritaron "Viva México", haciendo que los jóvenes completaran con "¡cabr...!"



Luego ¡Increíble! nos tocó partido de la selección mexicana contra Paraguay ¡Todos al Azteca! donde, para nuestra tristeza, el equipo no sacó la casta, dejándose vencer con un tibio gol de último minuto que arojó tremendo cubetazo de agua fría en todos los presentes. Menos mal que antes de esto vimos jugar al equipo femenil que -¡Benditas mujeres!- mostró lo que es ser grandes, aunque ignoradas por los medios, en un brillante partido no televisado, vencieron a Panamá por 3 goles a 1. ¡Bravo por nosotras! Como siempre...¡Primero las damas!
Visitamos al día siguiente el Museo Nacional de Antropología e Historia, con esa grandeza inimitable que le confieren los siglos de historia concentrada en objetos que representan nuestra esencia misma. La sala Mexica y su impresionante Piedra del Sol. Es impactante comprender lo que los españoles contemplaron al entrar a Tenochtitlan, las impresionantes y bien trazadas calles adornadas por piedras labradas, imágenes de leones, tigres, águilas, serpientes y deidades de todo culto y tipo. La sala oaxaqueña, la maya, la olmeca...

Subimos en trenecito al heroico Castillo de Chapultepec y recorrimos, ansiosos, cada una de sus salas plagadas de historia nuestra, de esas páginas tan conocidas y, al mismo tiempo casi ajenas, de la lucha por nuestra independencia, de las invasiones, la constitución de la república por Juárez, las leyes de reforma, su gabinete, la construcción de otro México. La revolución derivada de las injusticias sociales, el otro oaxaqueño -Díaz- y su vida de príncipe en ese lugar con espacios exquisitos. Los históricos sitios de defensa del Castillo por los héroes niños, vimos en nuestra mente la ofensiva norteamericana aventajando en número, en armas, en violencia a nuestros tiernos cadetes que nunca fueron superados en ánimo, en espíritu, en afán de protección de su suelo, en la sangre mártir dispuesta a derramarse antes que permitir que nuestra bandera fuese mancillada. Los lugares, señalados por frías placas de cobre, en que vertieron su sangre, donde entregaron su vida a la naciente patria.

Nos imaginamos a esos adolescentes resistiendo, sufriendo, muriendo. En tremendo contraste pudimos ver en nuestra imaginación los grandes bailes de Carlota, los de Carmelita...los asombrados ojos juveniles de mis alumnos vieron, casi con repugnancia, los espectaculares salones, el mobiliario y los lujos ofensivos en que se regodeaban los gobernantes mientras el pueblo agonizaba en la miseria. Las palabras de Díaz Mirón resonaban en mi mente cuando oí a uno de mis alumnos decirlas: "Nadie debe gozar de lo superfluo mientras alguien carezca de lo indispensable".
Contemplamos desde lo alto el Paseo de la Reforma, el Ángel de la independencia, las tumbas heroicas de los niños, el hemiciclo a su memoria...Luego vino el Lago, los pasillos con su mercadería, vimos indígenas de Papantla en plena faena voladora...la emoción y las experiencias no nos dieron tregua.
Y al día siguiente, nuestra visita a la Escuela Activa Paidós y el impacto más grande en las experiencias docentes de mis alumnos, su estancia en los salones comprobando la efectividad del método implantado por la Dra. Teresita Garduño Rubio. La libertad, el respeto a la diversidad, el derecho a ser diferente, único, a expresarse, a desarrollarse cada uno a su propio ritmo, a tener una opinión personal y manifestarla. El avance tan grande en cada niño. -"Profa. me da pena, me siento ignorante al lado de estos niños, usan palabras que no sé qué quieren decir"- Luego su entrevista con la Dra. Teresita: única, valiosísima, diferente, demoledora de esquemas caducos, refrescante, esperanzadora. Los ojos juveniles abriéndose asombrados, admirados, regocijados del descubrimiento recién hecho: -"¡Hay escuelas diferentes! -¡Hay escuelas diferentes!" Las grabadoras, videocámaras, celulares y demás aparatos funcionando, sorbiendo, grabando cada gesto, cada expresión, cada palabra de la Dra. Teresita. Y luego, ya fuera de la escuela: Ya les dije compañeros, cuando terminemos, trabajamos un tiempo para juntar la lana y luego abrimos juntos una escuela como ésta"- "por lo menos que nuestros hijos tengan un espacio como éste, donde puedan desarrollar sus capacidades sin traumas, sin sometimientos, en democracia y libertad"- -"¡Sí, sí, sí, tenemos que hacerlo, podemos hacerlo!"-
Y yo pensando: -¡Oh Dios! ¿De verdad estoy dejando la semilla en estos jóvenes? ¿Estoy cambiando sus mentes? ¿Se están transformando sus corazones?

Como dice el poeta: Yo no lo sé de cierto, lo supongo...algo cambió en los muchachos y espero que sea permanente, no una llamarada de petate, no una experiencia más para archivar en el barril de los recuerdos. ¡¡Algo que marque sus vidas y las transforme!!

¡Ya sé! ¡Es mucho pedir! ¡Confórmate con que no hubo ningún incidente negativo en este viaje! ¡Todo salió bien! ¡Lo siento! ¡No puedo dejar de soñar! ¡Ni puedo ni quiero! ¡Me gusta soñar que estoy tocando vidas y ayudando a los jóvenes a mirar el mundo con otros cristales, más límpidos y claros, más esperanzadores y expectantes, más prometedores y competentes, más acordes a las necesidades actuales, a lo que requerimos como especie para dejar de destruirnos y de acabar con nuestro entorno, que es genocida y es suicidio... Sólo eso quiero, sólo eso pido, sólo eso sueño...

Aaaahhh, olvidé contar al principio que, el primer día del viaje visitamos el tres veces heroico Puerto de Veracruz y fuimos al Castillo de San Juan de Ulúa con sus anchísimos y húmedos muros que consumieron las vidas de tantos mexicanos, algunos insignes como nuestro Tata Juárez y otros sin renombre, seres anónimos, gente inocente del pueblo que pagó el débito de vivir en una época nefasta para casi todos. La famosa celda de Chucho "el roto", cuyas piedras vieron apagarse la vida del célebre Robin Hood mexicano y tanta historia colonial y tanta tristeza ante el vasallaje de nuestra gente, tanta esclavitud, dolor, muerte... y aún así...los veracruzanos tan alegres, bullangueros, abiertos, jacaranadosos, extrovertidos. Vimos barcos de todo tipo, el astillero y su gigantesca maquinaria. Nos paseamos en el bello malecón y, con un calor sofocante, de trópico bello, recorrimos el boulevard. Nos bañamos un rato en las olas del golfo ¡del atlántico! que casi nunca visitamos y, como buenos istmeños acostumbrados a darnos 3 regaderazos diarios, luego fuimos a las regaderas a quitarnos el bochorno del día y..... nos lanzamos a Mexiquín donde la aventura continuó según lo narrado más arriba...

Ahora... para no perder la costumbre...les comparto un poema mío, sean benévolos...

MI BARCA
Mayo 2007
Una vez tuve una barca
que soñaba sobre el mar,
y era tierna y era mía
y mecía una canción.

En las olas victoriosas
mi barca loca cantaba,
y en la calma de la mar
marchaba bajo las nubes
y sobre versos de espuma
que encadenaba a su andar.

A veces su voz salada
se hacía tortuga marina
y animaba a las sirenas
que se bañaban de luna
en medio del verde mar.

Mi barca sólo era mía
como mío tu mirar,
como la flor incendiaria
que nos regala la tarde.

Como el niño que soñamos,
cuya imagen nos seguía
como un bejuco muy tierno
que se enredó en nuestras almas.

Mi barca sola está triste,
como las horas del día
que anteceden a la noche,
como tu boca y la mía
que se mueren de nostalgia
por las cosas que dijimos,
por los besos que no dimos,
por el adiós impensado
con que se acabó la historia
de mi barca y de tu amor.

Que la alegría de estar vivos los atrape para siempre y la felicidad no los suelte nunca.

domingo, mayo 27, 2007

Con orgullo lo digo: Soy Ixtepecana

(1)"Ixtepecana en la Guelaguetza"

(2)"LAS PAISANAS CELEBRAN LAS TRADICIONALES VELAS EN LA CIUDAD DE OAXACA"

Antes de qué me pregunten quiénes son, déjenme decirles que no conozco a las personas de las fotos 1 y 2, las bajé de internet! Pero la foto 3 es del patio de Doña Luz y fue el sábado 26 de mayo que celebró su cumpleaños con bellísima enramada, delicioso estofado, buena música, ricas botanas y agradable compañía, en la foto está ella con sus primas de Unión Hidalgo y del Ingenio; nos echamos un buen dancing con N y la tarde estuvo perfecta. En las semanas transcurridas de abril y mayo, he ido a fiestas en las que a las damas nos piden ir vestidas de traje regional. Y siempre es un placer ver toooodooos aquellos colores, trajes, telas, collares, pulseras, aretes, anillos, listones, moños, trenzas, encajes, olanes, etc.

Siendo sincera debo decir que últimamente me pesa pensar en lo que debo hacer para vestirme así como estas señoras de las foto: pegarle el olán a la enagua, buscar un refajo de buena organza y encaje, ir a que me hagan mi moño con el listón del color correspondiente al traje, llevar mi tocado de flores e ir a que me peinen y me pongan todo, luego regresar por la pesadísima enagua, buscar una pañoleta de seda que combine con mi traje, cargarme con el montón de alhajas, buscar un abanico adecuado porque el calor dentro del traje es muchísimo....Y cuando ya pasó todo este trance...

...disfrutar la fiesta y bailar hasta que me duelan los pies y lo único que mi cuerpo desee sea una silla cómoda para descansar del trajín...
¿A poco no? Porque no hay gente más alegre que esta gente, ni fiestas más divertidas que las de los istmeños, tan dadivosos, tan regalados, tan atentos con el visitante, tan buenos anfitriones, gente que echa la casa por la ventana en cada fiesta, de la misma forma que echa su corazón en las manos de los amigos. Por eso uno se siente tan aceptado, tan bien recibido, como si cada uno de nosotros fuera "el invitado especial", ése que los anfitriones esperaban para atenderlo a cuerpo de rey; es un placer tan grande ir a las fiestas de Ixtepec, a las velas, a las bodas, los aniversarios, los bautizos, los quinceaños, todas, todas las fiestas son como hojas de un mismo árbol, parecidas, casi idénticas, pero nunca igual una a la otra, porque cada familia y cada grupo de invitados le ponen su toque especial, su sabor característico e inolvidable para la gente que viene de otros lugares. ¡Pobrecitos! ¡Ya me imagino qué simples sentirán sus fiestas los "fuereños" después de haber vivido la experiencia de una fiesta istmeña. ¡Nada se puede comparar con esto! Tal vez en otras fiestas haya tanta comida como acá...pero no tan rica y tan regalada; o haya música tan buena y alegre...pero no tan disfrutada, tan bailada; o haya tanta gente como en una de nuestras velas...pero no tan amable y dadivosa que le den un "platillo" y una cerveza a cada conocido o desconocido que pase cerca de ellos; tal vez otras fiestas sean muy elegantes... pero no se verán tan bien sus damas como las nuestras con su traje regional, sus encajes, sus brillantes hilos de seda formando ramilletes multicolores sobre el terciopelo o la "piel de ángel", el oro colgando de sus lóbulos y cuello, tintineando en sus muñecas y relumbrando en sus dedos; puede ser que haya fiestas muuuy buenas en otros lugares pero, definitivamente...¡¡Ninguna podrá ser como las nuestras!!
Por eso es un orgullo TAN GRANDE ser ixtepecana...

SOY IXTEPECANA
MAYO 2007

Soy istmeña desde
el fecundo llanto
y el coraje,
de la fértil ternura
a la boca fructífera
y porfiada,
por la locura
redentora y fugaz
que me hace sombra.

Soy istmeña
en el fondo de mis ojos,
en el músculo cardio,
en mis arterias,
en la forma de amar
y en mis silencios.

Soy istmeña, lo afirmo,
no en el traje y la lengua
o las costumbres,
en la inclusión de todos,
los de aquí, los de allá,
los de esta isla llamada continente
o los del centro de la tierra misma.

Ixtepecana no en la doble hélice
que corre en el oscuro túnel
de mis huesos,
pero sí en mi interior,
más al fondo de toda la materia,
en la esencia del ser,
en la conciencia,
en esos sentimientos
que son universales,
en lo que doy por ti,
en lo que recibo.

lunes, mayo 21, 2007

Hermoso mes, lástima de vida tan complicada...

Tengo que aclarar que este texto lo escribí en abril...y lo guardé como borrador a la espera de subirle las imágenes. Pero el tiempo, el tiempo, el tiempo...impidió que hasta ahora pudiera hacerlo. Mil disculpas pero...esto iba antes de Dido y sus cachorros!!

Viernes 27 de mayo de 2007, 03:00 hs. Pues el mes ya me dio de todo.....anoche hasta hubo llovizna, truenos y relámpagos como del fin del mundo pero....como casi siempre en estas fechas ¿mucho ruido y pocas nueces! Al final sólo fue una lluviecita tímida, aniñada y solitaria que levantó el olor de la tierra y llenó mi corazón de esa nostalgia como una llaga abierta en la memoria que me recuerda los momentos ¡tantos! pero además tan alegres en que nos regocijamos báñándonos en el patio con la lluvia. Después de días y días de calor asfixiante, esperando en la noche con los truenos y retumbos del cielo, nuestra paciencia de trasnochadores se veía recompensada por la bendición tibia, acariciante y bienhechora de la primera lluvia del año. ¡¡Nuestro bautismo anual enviado directamente del cielo!!
Tiempos idos, pensé anoche que oía el escándalo celeste. Ahora, con su papá durmiendo, mientras son las dos de la mañana, añoro la compañía de los chiquitines que nunca le temieron al cielo o a su llanto bienhechor. Mis pequeños compañeros de lluvia, mis bañantes nocturnos!! Cómo los extraño en los agitados días de este año tan solo!!!
Un año extraño, de muchísimo trabajo, de pocas recompensas, de mil proyectos guardados en el arcón de los deseos ocultos, aunque no innombrables.
Y en el patio la fruta se desperdicia, los jicacos, las guayas, los limones, naranjas, mandarinas... mientras la vida pasa y me atropella, me arrebata las hojas y las flores, me deja seca enmedio del camino.


Pues sí, aunque parezca un cliché, la vida se agita y se complica cada día más y se van tan rápidos los días y hay taaanto trabajo por hacer que de verdad me hace falta mi ejército de valientes guerreros E.G.

Sí, definitivamente, si estuvieran aquí la vida sería más fácil para nosotros dos. ¡¡NIÑOS: REGRESEN A SU CASA!!
¡QUÉ LÁSTIMA!
Mayo 2007
Son una lástima las guayas,
los ciruelos que comen los zanates,
los verdes mangos que en dispar encuentro
riega el viento en mi patio de batalla.

Son una lástima las noches jazmineras,
las chispas que engalanan este cielo,
las hamacas bailando con el viento
y las coplas que nacen en mi pecho.

Estas manos me duelen de caricias
guardadas, escondidas, esperando,
buscando las caritas infantiles
que dilatan mi olfato y mi memoria.

Cada vez son más cortos los encuentros,
cada vez gira más el torbellino
y las locas miserias cotidianas
se tragan los deseos, los sueños,
mis anhelos de ser la abeja reina
que cuida, que alimenta,
que cura lo que sea con un beso.


Pues sí pequeños, aquí los espero...la vida cambia pero sigue siendo muy buena. Porque la espera hace que el momento anhelado sea mejor...no creeen?
Saben? tengo ganas de que hagamos una súper noche bohemia en la casita, con buena música para cantar y para bailar, no demasiados invitados para poder darles a todos atención especial, muuuucha comida y botanas y muuucha bebida y demás...

En cuanto venga mi hija porque sin ella...no quiero. Tenemos muchas cosas qué celebrar eh! Dos licenciaturas y una maestría!!! Uuuuffff!!! Tremenda pachanga que haremos...
YA PRONTO, YA PRONTITO!!

jueves, mayo 10, 2007

DIDO DIO A LUZ EL 10 DE MAYO

Pues sí, hasta la bella Dido ha perdido la figura. Hace dos semanas que la gordura se le notaba como nunca, debido a su preñez. Y hoy, 10 de mayo, como regalo especial de día de las madres, Dido me tuvo de su partera desde las 11 de la mañana, hasta las 3 ó 4 de la madrugada cuando, después de algunas dificultades y novatadas (principalmente de ella que se veía aterrada), amanecimos el día 11 con 10 perritos vivos y tres que, ¡maldita sea la hora! no se pudieron salvar a pesar de que estuvimos muuuy pendientes Blandina y yo. Dificultades técnicas con Dido por su falta de experiencia... Cada vez que nos apartamos de ella por cualquier motivo (cansancio, creímos que ya había terminado, sonaba el teléfono y ya me había quedado sola) ¡Qué le vamos a hacer! ¡Así es la vida! ¡No contemos los huevos rotos sino los que se salvaron....Pues sí, nacieron 10 machos y 3 hembras, de los cuales hay ahora: 8 machos y 2 hembras, aunque uno de los machitos nació pequeñísimo, casi con la mitad del peso de sus hermanos. Espero que Dido sepa atenderlos y el perrito se salve.

Pero ha ganado en compañía porque, ese sentimiento mío de culpa por no tener tanto tiempo para dedicarle a mi perra, ahora se compensa con sus perritos, porque se ve que los quiere y los cuida. A ver con cuál -o cuáles- nos quedamos al fin. Sólo el tiempo nos dirá qué rollo...¿No creen? Y para no perder la costumbre, les mando un poema...
¡LOCA!
Myo 2007
Déjame escuchar el ritmo de la tarde
y la voz solitaria de esta noche de mayo
que oferta plenilunios y secretos.

Quiero escapar al tiempo de las nutrias,
ver el agua correr con sueños limpios
amanecer con flores en el pelo
y recorrer auroras y viejas amistades.

Colgarme por el cuerpo quimeras
y collares de guiachachi,
repartirle chintuli a mis amigas
y perfumarnos juntas la inocencia.

Correr bajo la lluvia vespertina
y bañarme con luz del horizonte,
pisar todos los charcos
-ese rastro mojado de los cielos-.

Perseguir mariposas, maquillarme
con el polvo dorado de sus alas,
al ocaso, llenarme de luciérnagas la boca
para resplandecer como la luna.

Y correr cada noche hasta tus besos,
desnuda de prejuicios y de miedos,
provocando el asombro de la gente
que envidiosa dirá: ahí va la loca
correteando desnuda con la luna,
¡No la miren es loca, ahí va la loca!

Mientras sumerjo mi mirada oscura
en el fiel terciopelo de tus ojos
y la noche, que es madre de los locos,
nos cobije en su manto de agujeros de plata.